Cenando con la Mafia

Sentada en la silla de Don Vito Corleone. Allí estaba yo, pasando una más que deseada (y muy necesitada) velada sin niños.

Generalmente cuando los niños se quedan a dormir con los abuelos, suele haber una razón social: una fiesta, un viaje… pero pasar una noche sin ellos y no tener más propósito que dormir lo que el cuerpo necesite, despertarse de forma natural y obtener ese descanso que el organismo lleva suplicando meses, es un verdadero regalo del cielo… o mejor dicho, de los abuelos.

Así que después de una cena ligera y deliciosa en un restaurante italiano, llamado «La Mafía se sienta a la mesa«, que me ha inspirado el título del post, he vuelto a comprobar que no hay mejor tratamiento de belleza ni crema de noche milagrosa que dormir. Dormir, dormir y dormir.

La verdad es que las últimas semanas el cuerpo me lo estaba pidiendo a gritos.
Auténticas pesadillas laborales, enfermedades, cansancio acumulado y alguna que otra preocupación, finalizaron con un iPhone volando por los aires y una pantalla de milagro no se pulverizaba.

«Tienes que tomarte la vida con más calma» – no sé cuantas veces he escuchado esa frase en los últimos meses.
Pero una no puede darle al botón de pause así sin más y paralizar el trabajo, los niños, las preocupaciones o la vida en general.
Ojalá.

El otro día cuando salía a carreras no recuerdo a donde, encontré en el buzón un paquete que contenía una cajita llamada EnRelax.
Me dió la risa. Se me ocurrían tantas personas que podían haberme enviado aquello que realmente fui consciente de la locura en que se estaba convirtiendo mi vida…

ENRELAX

De repente recordé haber leído algo sobre este producto.
EnRelax son infusiones o cápsulas con unas mezcla de valeriana, parsiflora y espino blanco.

Se recomiendan en casos de mucha tensión, ansiedad, intranquilidad, y dificultades para conciliar el sueño… «Ay, si yo lo tengo todo»- pensé.
Así que desde ese momento, empecé a tomar por la noche dos comprimidos para lograr un sueño de mejor calidad.

EnRelax no puede aumentar mi número de horas de sueño (hay dos «bichitos» que llaman a su mamá muy temprano y eso es inevitable…) pero sí está consiguiendo que vuelva a ser yo: relajada y tranquila.

Cómo dormir bien

Y eso, como decía aquel anuncio, se nota por dentro y por fuera.
¿No creéis?